Juan Larrea: 80 años a pura sal

8 abril, 2015

La retrospectiva de la obra de Juan Larrea, que tuvo lugar en el Museo Municipal Castagnino de Mar del Plata, fue una de las muestras más importantes que tuve la oportunidad de ver  en los últimos días, el contacto con sus pinturas significó una aventura emocional que me pareció interesante compartir en este espacio.

Juan Larrea en su humildad hace su grandeza. En los gestos austeros de su trabajo talla su enorme genialidad, donde logra transferir un momento único en la percepción del espectador dentro de una partícula sublime de emoción. Como un orfebre de la luz y el color Juan Larrea va construyendo cuadros de estructuras armómicas que transitan como una llama ardiente hasta nuestros ojos.

Juan Larrea

La muestra se divide en varias etapas de su obra. Así encontramos trabajos más asociados con la abstracción concreta donde podemos observar volúmenes con profundidades  producidos por efectos de iluminación, empastes de pintura y el uso de escalas cromáticas. Algunas obras están coronadas con puntos de luz encerrados en círculos o rectángulos que irradian un fuerte resplandor de  carácter espiritual. Cada recorrido es un shock de efectos visuales, no es raro detenerse un buen tiempo disfrutando del entramado complejo que propone el artista en la arquitectura de su obra.

Juan Larrea

Teniendo en cuenta la festividad de la Pascua, Juan Larrea nos entrega tres trabajos religiosos con una fuerte influencias del cubismo. En el uso de los colores y de las armonías,  vemos algunas características que se verán reflejados en la etapa abstracta.

Juan Larrea

El resto de las salas nos traen a un Juan Larrea más cercano a la abstracción geométrica. Sobre una superficie dominada por colores de tonos arena se superponen otras superficies con diferentes dimensiones que parecen superponerse entre sí. El uso del damero como tableros de ajedrez es una constante, algunos de ellos emergiendo en la superficie a manera oblicua como escorzada sobre el resto de la obra.

Juan Larrea

Las combinaciones cromáticas son deliciosas, ocres y naranjas con colores fríos como azules, violetas o verdes. En los cuadros se despliegan distintas figuras geométricas desde rombos o planos alargados hasta óvalos o círculos cortados por franjas lineales. Todas las composiciones alcanzan un equilibro magnífico y crean un éxtasis para nuestros sentidos.

Juan Larrea

El estilo se vuelve más despojado, sin demasiados efectos distractivos,  todos los elementos parecen trabajar de manera proporcional en un conjunto temático sólido. El aspecto de sacar recursos plásticos en una obra que no juegan para el todo es sin dudas uno de los aspectos más difíciles de conseguir. Juan Larrera transita por ese camino de austeridad en busca de precisión, decir más que mostrar.

Juan Larrea A1

Cabe destacar el trabajo de Diego Carabelli en la idea del proyecto, el trabajo de selección y la curación, quien junto a Alejandro Fangi tuvieron a cargo un más que interesante montaje que priorizó el aspecto íntimo, con secciones que incluían la recreaciones del taller del artista con una obra en proceso, el sector del depósito que el autor denominó "cuadrera" y la inclusión de una obra completamente figurativa con la reproducción de la cabeza de un caballo a manera de broma sugiriendo que todo pintor tiene un caballo en su taller.

Larrea 30

"Mi peor error fue, no ser un pura sal" dice Juan Larrea, sin embargo su trayectoria demuestra que a la hora de desarrollar su obra puso toda la entraña en su arte, en cada trabajo, no se guardó nada, fue todo sal. Un enorme, un inmenso artista.

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