Gustavo Christiansen, un artista anfibio entre dos mundos

27 diciembre, 2015

Gustavo Christiansen es un artista visual polifacético o deberíamos decir anfibio, capaz de bucear perfectamente entre las tormentosas corrientes marinas de un arte más experimental y  transitar de manera magistral el terreno de la pintura. También es oportuno mencionar su activa participación desde hace mucho tiempo como docente en la Escuela Superior de Artes Visuales Martín Malharro donde también participa gestionando varias movidas y eventos artísticos.

El 2015 fue un año muy intenso para Christiansen con un recorrido por distintos espacios de arte mostrando una parte de su producción. No está de más decir, ni recordar, que sus trabajos recibieron importantes distinciones durante 2015 como el Premio Adquisición en la categoría pintura del Salón Municipal de Artes Visuales de Mar del Plata y la selección en la misma categoría para participar del Salón Nacional de Artes Visuales.

En su muestra individual titulada "Fantasías para otra ocasión", que presentó durante enero en Casa de Madera, Christiansen desplegó un conjunto de obras que conformaría una especie de núcleo principal de una serie que luego se extenderían en muestras colectivas como es el caso de "Su Cun Dum" de MOTP o la participación en los diferentes exhibiciones de los trabajos premiados y seleccionados del Salón Nacional y Municipal de Artes Visuales. IMG_5561GC La sensación que causan los trabajos abstractos en acrílico de esta serie nos recuerdan un poco el efecto narrado por Cortazar en el cuento el Axolotl donde el protagonista luego de observar a los peces en un acuario se transforma finalmente en uno de ellos producto de la atracción que causaba su contemplación. Las diferentes zonas de tonos azules de sus cuadros parecen forzarnos a ser abducidos a su interior en cualquier momento. Hay una insondable profundidad con un juego de transparencias delicioso en las composiciones, en algunos casos la superposición de telas pintadas una encima de otra genera una trampa visual de una especie de doble fondo. La franjas de colores  parecen evaporarse y entrar en otra dimensión, no sabemos si vemos un reflejo o la pintura simplemente perdió intensidad, por momentos nos genera la sensación de estar ante un espejismo. Los trazos y las ondulaciones en muchas de sus representaciones arremeten un intenso movimiento como si la pintura se fuese a prolongar por fuera del bastidor. Los elementos cromáticos que son visibles en la superficie se presentan superpuestos, escondidos, transparentados y a veces flotan en diversos planos espaciales, como cuestionando la centralidad y por sobre todo la relación  de primer plano-fondo.

christiansen En diciembre Christiansen se presentó en Yoshimi con un trabajo que no estaba vinculado a esta serie, en este caso la tela estaba intervenida mediante trazos expresivos con fibras de colores que cubrían la totalidad de la superficie. La obra adquiere una fluidez, un dinamismo que puede contemplarse en las líneas cortas y enérgicas que terminan en un gesto pronunciado. El espacio queda virtualmente comprimido por la abundancia de elementos que cohabitan en el territorio representado. Por otro lado el rescate de un material no tan corriente como las fibras de colores y en particular en cuadros de grandes dimensiones es un aporte interesante, aunque no es la única composición que realizó con este recurso expresivo,  la fibra también fue utilizada para dar vida a una serie de grabados sobre hojas A4 que forman parte de la muestra "Su Cun Dum" de MOTP.

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Como habíamos mencionado anteriormente Gustavo Christiansen desarrolló otros proyectos muy interesantes no vinculados con la pintura. La instalación inmersiva "Viaje Espacial", que llevó a cabo en Casa Intermitente, mostraba en tiempo real la rotación de nuestro planeta. En un espacio cerrado, cubierto por una espesa niebla que borraba los contornos del lugar podíamos observar los rayos solares en diferentes zonas sensitivas a la luz a medida que el sol atravesaba la superficie del lugar. La muestra transcurría desde las siete horas y 25 minutos hasta las 18 horas del mismo día cubriendo la trayectoria lumínica del sol sobre la tierra. Una de las características que podían percibirse era una suspensión total de los parámetros de referencia tanto temporales  como espaciales junto a una sensación de estar flotando en el vacío. El trabajo trasmitía un relato poético, de una belleza que podríamos relacionar con la contemplación de lo inmaterial.

PH: Marcos Calvari

En noviembre Christiansen mostró dos trabajos más en el Espacio de Arte Contemporáneo La Quinta Pata de Necochea. Por un lado montó una instalación lumínica denominada 112 watt/ 86 watt/ 56 watt que consistía en bombillas eléctricas de diversa intensidad colgadas del techo. La segunda obra que formó parte de la muestra era un registro visual de otra instalación sin título en donde Christiansen introdujo material inflamable en el interior de unas bombillas eléctricas que estaban conectadas a una red de 220 volt y que podían encenderse con un interruptor a disposición de cualquier espectador que se animara asumir los riesgos y las consecuencias de semejante propósito . En este caso la luz vuelve a tener un territorio destacado en su obra, del mismo modo que el espacio que se hace nuevamente difuso y la experiencia del tiempo relativo durante la contemplación de las bombillas eléctricas.

PH: Marcos Calvari

Gustavo Christiansen es un artista todo terreno con distintas estrategias visuales a su disposición, las cuales utiliza para abordar problemáticas específicas en torno al paso del tiempo, el efecto de la luz  y la exploración del espacio como una zona ambigua. Su obra plantea interrogantes, aporta nuevas ideas y a la vez revela una fuerza seductora en su contemplación que obliga al espectador a formar parte de ella para completarla y darse cuenta que algo extraño y mágico está sucediendo a su alrededor.

Fotografías: Natalia Müller, Marcos Calvari

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