Estefanía Mateo y Luciano Liguori en Cocktail #16

13 noviembre, 2015

Terry Smith señalaba que entre las principales  preocupaciones del arte contemporáneo en la actualidad se encuentran los aspectos que buscan reflejar la naturaleza cambiante del tiempo, el lugar, el medio y los afectos. Todos estos puntos están interconectados  y funcionan como diferentes puertas de ingreso que permiten un acercamiento más profundo del espectador a la obra de arte.

La edición #16 de la Galería Cocktail de 2015 presenta dos artistas que emprenden un camino por esta corriente principal que describía Terry Smith. Tanto Estefanía Mateo como Luciano León Liguori se apropian de un medio artístico para emprender  una exploración  caracterizada por un proceso  de alteración, adaptación y transformación de la materia física/sensorial.

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Estefanía Mateo destila un material sintético que obtiene a través de la extracción, distribución y posterior secado de pintura para adaptarla a una forma sólida que puede manipular en el diseño de objetos tridimensionales con densidades variables. Las obras presentan una tensión intrigante producto del esfuerzo extremo al cual es sometida la pintura, por momentos parece que el sintético estuviera a punto de perder su consistencia. Algunas piezas muestran signos de lucha, una resistencia interna que se manifiesta en varios desgarros y jirones. El proceso de Estefanía Mateo adquiere una templanza y una pureza plástica que otorga una personalidad especial a sus obras, son esbeltas, delicadas y visualmente sugestivas. En uno de los trabajos vemos dos láminas, una de color rosa y otra verde, desde las cuales se desprende el sintético como una cascada cromática hasta conectarse con otra representación que muestra esa misma pintura reconvertida en una nueva entidad con la forma sintética. El conjunto describe visualmente una parte del método de producción que es utilizado por la artista para crear su obra donde la pintura parece detenerse en un punto justo de fusión para permitir ser moldeada. También podemos ver algunas de las formas que vendrán, aquellas que la artista intenta otorgar al sintético un mayor volumen y densidad con texturas plásticas como el trabajo que conforman unas placas de color oscuro. En Mateo queda la sensación de contemplar una pintura que intenta liberarse de su tradicional función para recorrer un nuevo camino. Estamos ante un laboratorio de exploraciones que dejan un buen sabor.

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Luciano León Liguori se convierte en un medio receptor que transfiere a sus pinturas una porción de su universo interior conformado por indagaciones ontológicas sobre nuestra relación con el medio natural y con el sentido existencial del hombre. Producto de un ensamble visual y mental sus cuadros se componen de imágenes apropiadas de la realidad física que son extraídas y mezcladas con sus preocupaciones y exploraciones conceptuales / espirituales para componer paisajes irreales que muestran planos geométricos abstractos fusionados con bosques y escenas naturales. Estas zonas difusas que muestra en sus trabajos parecen funcionar como una especie de puerta dimensional en donde la realidad se quiebra para mostrar una conexión con el interior de Liguori ¿Son reales esos paisajes que estamos contemplando? ¿Qué esconden los planos geométricos que invaden los cuadros?Lo figurativo y lo abstracto en estos casos es un disparador que posibilita conectarnos con otras instancias mentales, las obras tienen un fuerte sentido metafísico que las enlaza con planteamientos de un contenido iniciativo ¿Por qué hacemos esto? ¿Para qué? ¿Qué le devolvemos a la naturaleza? Esas son las preguntas que el mismo artista confiesa utilizar para poner en movimiento su sistema de procesos estéticos y conceptuales de creación.

La dupla Luciano Liguori y Estefanía Mateo en Cocktail #16 recrean la naturaleza cambiante de los medios artísticos y del espacio. Sus exploraciones van dejando pequeñas estelas que convierten sus universos expresivos en señales luminosas que nos acercan a una costa embravecida en la cual nos espera una tierra firme que de manera a veces balbuciente tratamos de identificar con el nombre de arte contemporáneo.

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