Agustín Huarte en Le Putit, una belleza salvaje

1 junio, 2015

El artista a veces actúa como un demiurgo para crear de la nada un universo poblado de seres y obras que habitan mundos imaginarios, que se mueven sigilosamente entre fisuras que la realidad deja entreabierta en forma poco perceptible para el resto de las personas. Agustín Huarte en su muestra Solari  despliega un enorme talento para presentarnos una cosmogonía impactante en donde parece celebrarse una ceremonia destinada a elevar nuestro asombro visual. En el espacio de la galería Le Putit presenciamos un escenario  en el cual hombres y animales conviven en una especie de belleza siniestra que parece revelarnos un mundo en estado salvaje, donde la ferocidad y la brutalidad quedan fusionadas a pleno con el encanto de los colores y los adornos.

En Solari ,la tierra expuesta al sol, una víbora cuida sus huevos y un tigre posa sobre los hombros de un hombre. Ellos observan una pintura. Es Santiago, encima de un caballo blanco, con una espada culebreada en su mano, tenía a muchos de ellos derrumbados a sus pies muertos y heridos. Dos de ellos caminan al borde del río,
uno cae, la otra se sumerge tras el, desaparecen. Agustín Huarte

Huarte presenta en su muestra varias esculturas en madera, cuyo relato abreva de la mitología Inca y de estudios antropológicos.  Entre las influencias de su estilo encontramos un poco del kistch, algo del arte pop y también me animaría a aventurar unas líneas del cubismo en las formas de moldear sus figuras. La paleta de colores ocres, amarillos se mezclan con el verde en una representación del aspecto salvaje y natural de su mundo. Las piezas figurativas en su mayoría siguen un entramado geométrico donde predominan las formas triangulares. Las bases donde se apoyan las piezas tienen formas redondeadas, simbólicas y están adornadas por lentejuelas, cuentas de colores y otras fornituras que agregan un grado de impacto visual delicioso, algo barroco y también sensual.

En uno de sus trabajos un jinete arremete sable en mano contra una figura femenina desnuda recostada sobre el suelo. Hay una gran tensión y a la vez un extraño equilibrio de fuerzas, porque la brutalidad del hombre con su caballo parece encontrar la potencia del brazo de la mujer, quien además enfrenta la mirada del conquistador en una postura irreal, en donde el torso está de costado y su cabeza de frente como si presenciáramos la representación de un movimiento en dos tiempos plasmado en un solo plano. La superficie está magistralmente decorada con lentejuelas generando un clima más onírico y ominoso sobre la escena.

Agustin Huarte

Las serpientes son un elemento que tienen una fuerte presencia en el trabajo de Huarte, pero lejos de mostrar su carga simbólica oscura, aquí adquieren un aspecto relacionado con la energía, la sabiduría  y la fuerza vital, como por ejemplo la víbora que de manera amenazante protege tres huevos en forma piramidal que se encuentran a su lado. No es un azar que la postura del reptil parece reflejarse en el rostro de la única pintura de la muestra que representa una bailarina de un carnaval sacando su lengua. Ferocidad, instinto, energía, que puede verse en las tradiciones de las culturas latinoamericanas.

vibora huarte

Sin dudas la obra más impactante, por sus dimensiones y por la apoteósis visual que genera es la enorme serpiente que tuvimos oportunidad de ver en la muestra La Cabida Eterna de Le Putit Galerie. De una plasticidad deslumbrante, con una cantidad de elementos decorativos que desbordan un barroquismo exquisito, su contemplación es embriagante, poderosamente atractiva. Pero la belleza que aparece como un fogonazo ante nuestra vista se vuelve asombro al tomar conciencia del trabajo artesanal que esconde su composición; como un arquitecto del detalle Huarte elabora una pieza magnífica. Desplegada ante nuestra vista se presenta como una deidad ancestral con un poder cautivador, que nos va seduciendo lentamente. Solo resta entregar alguna ofrenda para agradecer el favor de tamaño regalo de percepción.

serpiente

En otras esculturas también estamos en presencia de figuras humanas acompañadas de animales, en una de ellas aparece una llama que representa el mito de Yacana, una constelación que veían en el cielo los Incas  y que tenía una asociación con la fortuna y la abundancia. Debajo de la llama se encuentra sepultado el cuerpo de una persona del cual solo podemos divisar sus extremidades. Existe algo tenebroso y brutal en esta imagen, como si la fortuna fuera un engaño que aplasta la humanidad de aquel que se encuentra en su camino. Debajo de la tabla de apoyo, unas cuentas transparentes forman un pie que nos recuerdan a los chakanas, la cruz cuadrada de los pueblos andinos que simbolizaba la unión con el cosmos.

yacana

Otra de las esculturas hipnóticas es la del  hombre desnudo arrodillado con un jaguar en sus hombros. Parecen estar en una posición de adoración en un estado de trance. La escena es alucinatoria y sobrenatural, parecen suspendidos en una oscura transformación que pronto modificará su esencia, como si el jaguar y el hombre se fueran a fusionar.

Agustin Huarte

En definitiva podemos decir que el trabajo de Agustín Huarte es una invitación a un festín de colores, formas y detalles armónicos que nos transportan a una tierra imaginaria. Cuando ingresamos a contemplar Solari suspendemos para siempre nuestra conexión con el mundo exterior para recorrer una fábula ancestral de una estética sublime en donde un hacedor dispuesto en artista entrega algo más que una simple muestra, nos ofrece un universo de una belleza salvaje.

[FAG id=7774]

Agustín Huarte Solari Le Putit Galerie Luro 4448, Mar del Plata, Buenos Aires Argentina Para conocer más sobre la obra de Agustín Huarte pueden visitar su página en Flickr https://www.flickr.com/photos/84709551@N04

 

Queremos escucharte

comentarios